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Spanish past tenses (pretérito perfecto and pretérito imperfecto) in use

Spanish past tenses (pretérito perfecto and pretérito imperfecto) in use

Let's see the two main Spanish past tenses (pretérito perfecto and pretérito imperfecto) in use. Here are some stories by Alejandro Navarro using them in context. Enjoy!

Este artículo puede ayudar a los estudiantes de Nivel 3 en adelante a explorar las narrativas que incorporan diferentes tiempos verbales del pasado, en particular el pretérito perfecto simple y el pretérito imperfecto.

El Diccionario Clave define la palabra hábito como Modo de actuar adquirido por la frecuente práctica de un acto”. Algunas cosas, como tomar café, leer en el metro, comprar libros o comer en un restaurante, son fáciles de transformar en hábitos, ya que su ejecución es relativamente sencilla.

Para el común de las personas, comprar una casa, mudarse o empezar estudios de postgrado son cosas que se hacen con poca frecuencia, ya que requieren tiempo, esfuerzo y dinero.

Comprar una casa implica ahorrar para la cuota inicial, juntar los documentos necesarios para obtener una hipoteca, encontrar la casa adecuada y hacer una oferta.

Mudarse requiere, en primer lugar, un motivo, y luego, un proceso similar al de comprar una propiedad: encontrar una casa o un apartamento, presentar una solicitud, celebrar un contrato y empacar y llevar muebles, libros, ropa, utensilios de cocina y demás efectos al nuevo hogar.

Empezar estudios de postgrado implica escribir ensayos, presentar solicitudes, en algunos casos tener entrevistas, de nuevo, obtener financiación y prepararse para muchas horas de escribir, estudiar, ir a clase y tomar exámenes.

Con toda esta dificultad, sería un poco extraño decir, “Mi familia compraba una casa nueva cada tres años al mismo tiempo que mamá empezaba una maestría y después de que terminaba sus estudios, nos mudábamos a otro estado y mamá empezaba otro programa.”

Puede ser más normal decir, “Nací en Albany. Terminé mis estudios de pregrado cuando tenía veintiún años. Después de graduarme me mudé a Búfalo y empecé una maestría en ingeniería química. Compré una casa cuando tenía treinta años y nunca más me mudé. Ahora tengo setenta y cinco.”

En el primer caso, el que llamamos “un poco extraño”, mudarse, empezar estudios y comprar casas pueden considerarse hábitos dada su frecuencia, que si bien no es diaria, semanal o mensual, como suelen ser los hábitos normalmente, sí presenta un elemento de frecuencia y repetición y por lo tanto se expresa con el imperfecto.

Veamos la historia de Luisa, una chica con una familia initeresante.

Hola, mi nombre es Luisa. Vivo en Madrid hace veinte años. Llegué aquí después de terminar la universidad, cuando tenía veintitrés y quería aprender español. Después de mi infancia y mi adolescencia poco convencionales, la estabilidad de cuatro años de universidad me permitieron descubrir mi pasión por la lengua española y mi vocación, a la vez, de profesora de inglés.

Decir que mis padres eran excéntricos es un poco impreciso. En términos generales eran personas convencionales, con trabajos y obligaciones que llevaban a cabo de manera responsable y puntual. Papá trabajaba en casa como editor de libros técnicos, cocinaba y limpiaba. Mamá estudiaba, compraba comida y nos llevaba a la escuela a mí y a mis hermanos.

Hasta ahí, todo normal, pero antes de tener hijos, mis padres decidieron que querían vivir exactamente tres años en cada uno de los estados de la Costa Este de los Estados Unidos: Maine, Massachusetts, Rhode Island, Connecticut, Nueva York, Delaware, Nueva Jersey, Maryland, Virginia, las Carolinas, Georgia y la Florida.

Mis padres amaban la lectura y el estudio y nuestra casa era una de esas en las que no había televisión y la conversación en la mesa era sobre libros o países africanos o la vida de Federico Barbaroja. Siempre fui buena estudiante y nunca tuve problemas para pasar de una escuela a la otra. Me daba pesar dejar a mis amigos cada tres años, pero pronto me adaptaba.

El proceso era así: un fin de semana de octubre íbamos al próximo estado y pasábamos un fin de semana ahí. Durante ese fin de semana íbamos a diferentes ciudades y veíamos diferentes casas y escuelas. Después de escuchar nuestras opiniones, papá y mamá conversaban un par de horas en privado y decidían dónde íbamos a vivir. El 20 de diciembre empacábamos todas nuestras cosas en un camión y nuestra familia iba en carro hasta la nueva casa. Vivíamos en esa casa exactamente tres años.

Maine 1990 - 1993

Yo nací en Maine, el primero de enero de 1990. Un año después nació mi hermano Jacob. Cuando tenía tres años nos mudamos a Massachusetts, donde nació mi hermano Nigel, de nuevo el primero de enero, pero esta vez de 1994.

No recuerdo mucho de cuando vivíamos en Maine, porque era muy pequeña. Tal vez recuerdo que me encantaban los arándanos azules frescos y que pasaba tardes de verano enteras con la boca manchada de su jugo mientras jugaba frente al mar y mamá leía sus libros universitarios y papá anotaba algún manuscrito. O por lo menos eso puedo ver en los videos que mi padre tiene en su computadora.

New Hampshire 1993-1996

De New Hampshire recuerdo que caminábamos los domingos por la parte antigua de Portsmouth, que era muy bonita y tenía muchos restaurantes y tiendas. También recuerdo las montañas.

Papá nos llevaba una vez al mes cuando no hacía tanto frío. La primera vez nos cansamos mucho, pero antes de mudarnos a Massachusetts, mis hermanos y yo caminamos cuatro horas en la montaña sin problemas.

Mamá estudió historia del Lejano Oriente en Dartmouth.

Massachusetts 1996-1999

Nuestra casa en Massachusetts estaba en Northampton, un pueblo universitario interesante y diverso. Recuerdo que la casa era un poco fría, pero los vecinos eran de México y con ellos aprendí a hablar español y a preparar tortillas en casa. Por desgracia eso me convirtió en una snob de la comida mexicana. Lupe, la hija menor de los Barragán, y yo, nos hicimos muy, muy amigas y fue muy difícil despedirme de ella.

Los fines de semana íbamos a Boston y sí, comíamos la típica sopa de papas y mariscos y sí, las meseras tenían un acento fuerte y decían chowdah. También íbamos a museos y librerías.

Mamá terminó una maestría en historia del arte en la Universidad de Massachusetts en Amherst.

Rhode Island 1999-2002

En Rhode Island mamá empezó un programa de teoría del arte en RISD y me gustaba ir con ella a sus clases. A veces no podía entrar a su salón y pasaba las tardes sentada en la biblioteca leyendo libros o dibujando. A veces mi padre, mis hermanos y yo caminábamos por Providence, que es muy bonita, y comíamos pizza o comida portuguesa. Un verano, cuando vivíamos en Rhode Island, alquilamos una casa en Block Island y lo pasamos de maravilla.

Seguramente ustedes se estarán preguntando, “¿Tres hijos, múltiples mudanzas con un salario de editor y todos esos estudios universitarios?” y tienen razón, hay algo que no he compartido: mi abuelo paterno inventó la tostadora eléctrica y el control remoto de los televisores. La mayoría de los tíos y primos de mi madre heredaron y dilapidaron fortunas, pero ella quiso tener una vida de libros y estudios y no malgastó su dinero.

Cuando estábamos en Block Island conocí a Luigi, mi primer “novio”, aunque la verdad es que me gustaba más jugar con Pinna, su hermana. Cosas de la vida. Luigi siempre quería estar solo conmigo, caminar en la playa y tomar mi mano y yo quería subir a los árboles, nadar en el mar y montar en bicicleta. Luigi fumaba a escondidas y a mí no me gustaba. Con Pinna hablábamos de libros e imaginábamos historias.

Ahora que recuerdo, Luigi cambió mucho después de la tercera semana. Su familia estaba en la casa de un amigo que era ingeniero de sonido. Luigi descubrió los discos y las consolas y los equipos de sonido y los mezcladores y perdió todo interés en mí o en los demás seres humanos. Solamente salía del estudio para comer y luego regresaba para escuchar discos y jugar con los aparatos.

Un día, después de las vacaciones en Block Island, yo estaba en la biblioteca de RISD hablando con una señora cuando mi madre se acercó, se sentó en la mesa y me preguntó, “¿Pero cuándo aprendiste a hablar italiano?” y yo le respondí, “Cuando estábamos en Block Island, con Pinna.”

Connecticut 2002-2005

Nuestra casa en Connecticut tenía piscina y un patio verde inmaculado. Los vecinos saludaban desde lejos y nunca jugué con sus hijos, que iban a una escuela privada y usaban uniforme. Nunca fui a una escuela privada, pero mis padres compraban casas en distritos con buenas escuelas, así que recibí una buena educación durante mi primaria y mi bachillerato. Después, para no romper la tradición, estudié en una universidad pública.

La chica más popular de mi escuela en Connecticut se llamaba Chloe y era guapa, interesante y tenía un aire de misterio. Las dos estábamos en clase de español avanzado, pero yo hablaba mejor que ella. Un día me preguntó si podíamos estudiar español juntas y respondí que sí. Nos hicimos amigas y con ella fui a Nueva York por primera vez. Nunca olvidaré la primera vez que vi los rascacielos de Nueva York en persona.

Cuando vivíamos en Connecticut también íbamos a la Galería de Arte de Yale y veíamos cosas muy interesantes. Mamá estudió teoría crítica en Yale.

Nueva York 2005-2008

¡Llegamos a Nueva York cuando tenía quince años! Chloe venía a visitarme todo el tiempo y a veces se quedaba a dormir. Juntas explorábamos la ciudad, nos probábamos ropa en las tiendas de segunda mano, hojeábamos libros en The Strand y hablábamos con chicos y chicas en Union Square. Chloe no era tímida.

Mis amigas Lupe y Pinna también me visitaron en Nueva York. Nunca nos metimos en problemas serios, pero intentamos entrar a bares con identificaciones falsas, ir a fiestas universitarias y fracasamos en nuestros esfuerzos por conocer turistas guapos. La verdad es que todavía éramos niñas y era evidente.

Aún así nos divertíamos mucho y caminábamos por todas partes. Llegábamos a casa exhaustas, comíamos la comida de mi padre e ignorábamos a mis hermanos.

Universidad

Finalmente me gradué del bachillerato y llegó el momento de presentarme a una universidad. Después de tanto recorrer la Costa Este, decidí que quería estudiar en el centro del país, en un lugar montañoso, así que entré a la Universidad de Colorado en Boulder. Me mudé allí cuando tenía dieciocho años para hacer mi pregrado en Literatura y Psicología. Fueron cuatro años magníficos en que hice amigos del Midwest, del Sur y de la Costa Oeste. Cuando tomábamos cerveza y comíamos nachos después de los exámenes mis amigos inventaban teorías sobre mis padres.

Eran ladrones de bancos.

Tu padre se enamoraba de la vecina y tenían que mudarse.

Tu madre era asesina profesional y tenía que planear cada “golpe” con mucho tiempo, cuidado y discreción.

Tus padres estaban escapando de…

Tu madre era cleptómana y tenían que escapar cuando la descubrían.

Y bueno, finalmente llegué a Madrid y fue amor a primera vista. Mi primer apartamento no era muy grande, pero tenía luz y era mío. Viví ahí diez años, hasta que conocí a mi pareja. Tuvo que trabajar mucho para convencerme de mudarme a un apartamento más grande, más bonito, con más luz y en un barrio con mucha creatividad y vida. No quería mudarme más.

Mis padres se mudaron a Nueva Jersey y decidieron parar su experimento ahí. Las escuelas eran buenas y los chicos estaban muy contentos. No eran tan flexibles como yo y en realidad estaban ansiosos ante una nueva mudanza. Mis hermanos terminaron la secundaria y se mudaron a Nueva York para estudiar en NYU y en Barnard y después de sus graduaciones se quedaron en la ciudad. Ellos me visitan una vez al año y yo también voy a Nueva York para visitar a mi familia. Mis padres viven en un apartamento en el Village.

Alejandro Navarro